 | Ekev |  |
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| | 10:1 |
Cuarta Lectura En aquel tiempo me dijo el Eterno: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras y sube a donde Yo estoy, en el monte; haz también para ti un arca(1) de madera;
Ba'et hahi amar Adonay elay psol-lecha shney-luchot avanim karishonim va'aleh elay haharah ve'asita lecha aron ets. |
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Comentario:
1 Este arca no es la misma que hizo Betzalel, (ver Exodo XXXVII, 1), antes de la construcción del Tabernáculo. Fue hecha por Moisés antes de subir al monte de Sinay por segunda vez. Era este arca provisional la que los israelitas llevaban al frente cuando tenían que combatir. En las guerras de Josué (Josué VI, 4), los israelitas llevaron consigo el arca de Betzalel, por mandato de Dios. Pero cuando la llevaron en tiempos de Elí (Sam. I, IV,5) sin la aprobación de Dios, fue capturada por los filisteos, que la devolvieron más tarde (Sam. I, VI). El Talmud (B. Batrá) escribe: Lujot veshivré lujot, munajim baaron, lo que quiere decir que las primeras tablas (las quebradas) y las segundas tablas {enteras) se encontraban en la misma arca cuando existía el Templo, haciendo la siguiente deducción: Cuando un sabio olvida su ciencia a través de los años aún así hay que demostrarle el mismo respeto que antes, puesto que en su época normal servía con su sabiduría, de igual modo que las tablas quebradas eran buenas cuando estaban enteras, y por esto Dios mandó colocarlas al lado de las nuevas.
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